domingo, 4 de enero de 2026

 

¡Socorro,  me  persigue  un  tetrabrik!:        

              Crónicas de cuando el mundo funcionaba a mano ¡Que  tiempos!

Los que ya tenemos el carné de identidad color sepia (o los "senior", para que suene a ejecutivo), recordamos una época en la que el mundo no iba por Wi-Fi, sino a base de sudor y oficio. La tecnología le ha dado a estas profesiones una “muerte lenta”, como un bolero puesto a cámara lenta.

El Carbonero: Camuflaje "tiznao"

¿Os acordáis de las carbonerías? Entrábamos con un sigilo de ninja para no mancharnos, pero era imposible. Siendo chaval, te rozabas hasta con el aire y acababas pareciendo un extra de una película de mineros. Al llegar a casa, la bronca de tu madre era tan épica que el hollín se te caía del susto. ¡Eso era alta definición y no el 4K de ahora!

El Colchonero: El hombre que daba palos (con razón)

¿Y el colchonero? Ese artista que llegaba a casa, deshacía el colchón de lana y se liaba a varazos con ella para ahuecarla. Verlo trabajar era como ver un concierto de rock pero con mucho polvo. Hoy, si le das un varazo a un colchón de viscoelástica, el colchón ni se entera y tú acabas con una tendinitis.

El Afilador: El "DJ" del barrio

Luego estaba el afilador con su flauta de Pan (la armónica). Ese sonido hacía que todas las amas de casa bajaran con los cuchillos en alto, que parecía aquello una película de piratas. Hoy, el único que "afila" algo es el cuñado en Navidad con el jamón... y suele terminar en urgencias con tres puntos de sutura.

El Trapero: El precursor de Wallapop

No nos olvidemos del trapero. Iba con su carromato gritando aquello de "¡El trapero, oiga! ¡Trapos, hierros viejos!". Eran los reyes del reciclaje antes de que inventaran la palabra "sostenibilidad". Ahora, si quieres tirar un hierro, tienes que pedir cita previa en el punto limpio, rellenar tres formularios y hacer una genuflexión.

El Lechero vs. El Ingeniero del Tetrabrik

El lechero venía con sus cántaros de cinc, repartiendo salud recién ordeñada. Ahora la leche viene en un tetrabrik con un tapón que requiere un curso de ingeniería de la NASA. Si tiras muy fuerte, la leche sale disparada al techo; si tiras flojo, no sale nada. ¡Es una ruleta rusa láctea!

Operadoras vs. El Robot "Malaje"

¡Y las telefonistas! Aquellas señoras y  señoritas  con una voz tan dulce que te daban ganas de contarles tu vida. Hoy te contesta una voz metálica que parece un robot con resaca: "Diga con voz clara qué desea". Y tú gritas: "¡Hablar con alguien vivo!", pero el robot solo entiende "Facturación".

El Sereno: El Google Maps con llaves

El sereno era el vigilante, el confesor y el tipo que sabía quién llegaba tarde a casa. Ahora lo han cambiado por vigilantes jurados y cámaras de seguridad. Pero a ver qué cámara te abre el portal cuando vuelves de la feria con tres copas de más y has perdido hasta el juicio. ¡Eso solo lo hacía un sereno con su chuzo y su silbato!

El Apocalipsis de los Chips: ¿Pintores con puerto USB?

Lo gracioso es que hoy las empresas dicen que no encuentran profesionales. ¡Normal! Hemos pasado de "aprender un oficio" a "aprender a darle al botón". Me temo que los creadores de robots nos van a traer robots carpinteros, pintores y albañiles.

Ya me imagino al robot pintor: "Error de sistema. No puedo pintar la esquina porque no tengo cobertura Wi-Fi". Y mientras, la pared a medio terminar.

 Autobuses fantasma y coches silenciosos

Ya hay autobuses sin conductor y taxis autónomos. Yo, amigos, por si las moscas, sigo yendo por la acera y no cruzo hasta que le veo los ojos al conductor (y que no sean luces LED). Desconfío de una máquina que decide si frena o no basándose en un logaritmo. ¡Donde esté un conductor de toda la vida que te saluda con la mano, que se quite el silicio!

Reflexión final: Viva la tecnología, pero los cestos de mimbre que hacía Manuel el cestero o esos helados artesanos que te hacían llorar de alegría no los supera un robot ni aunque lo programen en el MIT.

Así que, amigos, disfrutemos de lo humano antes de que nos conviertan en un código de barras.

¡Un abrazo y feliz año para todos!   La  vida   sigue,  pero   NO  igual.

Pepe Aguilar

 

 

sábado, 3 de enero de 2026

 


La  Navidad,   Papá  Noel, Fin de  año y  el  remate   los  Reyes  Magos.

Crónica del Despelote Presupuestario (y Montaje de Lego de Nivel Jedi)

Pues sí, queridos sobrevivientes del calendario: la Tierra ha dado otra vuelta y nosotros seguimos aquí, con más canas, más facturas y más excusas para evitar el gimnasio. En estos doce meses nos ha pasado de todo: bodas que parecían finales de Champions, bautizos con más fotos que una boda real y comuniones que terminaron a las tantas como si fueran festivales de música. Y entre tanto jaleo, los momentos feos pasaron tan rápido que ni tiempo tuvieron de quejarse. Directos al buzón de spam de la memoria.

Y ahora se acerca el primer combate de la temporada: Papá Noel, ese señor barbudo que llegó de América (o de un VHS de los 70, según arqueólogos frikis) y que, por lo hospitalarios que somos, se quedó aquí como si le hubieran prometido cocido todos los domingos.

Junto a él, la estrella invitada: El Árbol de Navidad, ese ser vegetal-plástico que pierde más ramas que yo paciencia con las luces.

El Dilema del Juguete de 300 Piezas (y tu cordura en juego)

Pero antes de que el gordito simpático toque el timbre, los verdaderos héroes ya están en acción: papis y abuelos, esa élite estratégica capaz de descifrar cartas infantiles escritas en dialecto marciano y hacer magia con la cuenta del banco.

Resuelto el misterio del regalo —generalmente un armatoste que exige un máster en ingeniería aeroespacial— llega el Día D. Los niños explotan de alegría…
y los abuelos, también, pero de otra cosa: terror.

Porque claro, abrir el paquete está muy bien, pero ¿quién arma el castillo medieval con 300 piezas, 20 cartulinas, 3 manuales y un dibujo que parece el plano del metro de Tokio? EXACTO: los abuelos.

Esa generación que ya montó muebles de verdad… pero no estas cosas modernas que vienen con tornillos que parecen de cirugía.

Entre pieza y pieza, el salón se convierte en zona de guerra:
• obstáculos de plástico,
• figuritas suicidas que caen al suelo,
• instrucciones que no vienen en cristiano.

Pero Papá Noel, que este año venía espléndido, ha regalado sin mirar. Qué majo él. Qué poco piensa en los abuelos él.

La Cuesta de Enero ya no es cuesta. Es ESCALADA LIBRE

Superado el primer asalto, sin tiempo para hipotéticos descansos, aparece la segunda ronda: Los Reyes Magos, también conocidos como Los Tres de Oriente y su Ataque Final a tu Tarjeta de Crédito.

Porque esta vez no solo piden juguetes los niños:

¡Los mayores también!

Y tú, que ya ibas en números rojos, te encuentras regalando bufandas, libros, calcetines antideslizantes y gadgets que nadie sabe para qué sirven, pero que brillan, así que algo harán.

El resultado:

Enero ya no es cuesta.  Enero es una pared vertical, el Everest sin oxígeno, la etapa reina del Tour… pero tú con chanclas.

Total, que entre el pavo, el jamón, los roscones, los villancicos y el hambre voraz de los regalos, hemos caído, una vez más, en el Despelote Presupuestario Anual™.

Pero ya lo tengo claro:

El año que viene me voy a las Islas Canarias.

Sí, señor.

Total, si voy a sufrir igual, por lo menos gano una hora de sueño. Y quizá Papá Noel se despiste y no me encuentre.

¡Feliz Navidad y que la cuesta os sea tan leve como el turrón blando!

Pepe Aguilar

 


viernes, 2 de enero de 2026

 


Crónica de un Sorteo: Entre Santidades, Demonios y Tiesura Extrema

Diciembre es esa época del año que parece un cruce entre un anuncio de turrón lacrimógeno y una mudanza masiva. Días de encuentros, despedidas, abrazos de "cuánto has crecido" y maletas que pesan más que la conciencia de un político. El pasado día 21 me tocó la honorable misión de ejercer de comité de recepción en la estación de Renfe de Málaga. El ambiente era el propio: un hormiguero humano con olor a castañas asadas y el hilo musical de fondo amenazando con el "All I Want for Christmas Is You".

Pero, como la realidad siempre supera a la ficción (y a veces la atropella), surgió la sorpresa. Entre el gentío, vi un revuelo digno de una visita de Estado. Y no era para menos: ¡me pareció ver al mismísimo Papa Francisco! Pensé: "Oye, Su Santidad también tiene derecho a disfrutar del 'pescaíto' frito y de la luz de la Costa del Sol, que en el Vaticano debe de haber mucha humedad".

Sin embargo, la teología se me vino abajo cuando, a pocos metros del Pontífice, apareció Satanás. Sí, con sus cuernos reglamentarios, un tridente que pinchaba solo de mirarlo y una cara de no haber dormido desde la caída del Imperio Romano. Al acercarme, el milagro se desvaneció: no eran el Cielo y el Infierno, sino mi amigo Federico y su señora, Felipondia.

Resulta que la pareja se iba para Madrid, no a una convención de exorcistas, sino al Teatro Real para ver el Sorteo de Navidad en directo. Se ve que para que te toque el Gordo hay que ir camuflado, no sea que la suerte te reconozca y se asuste.

El 22: El Teatro Real o el Casting de Star Wars

Llegó el día 22. Yo, como todo hijo de vecino, puse la tele con la esperanza de que los niños de San Ildefonso me solucionaran la hipoteca. Pero más que un sorteo, aquello parecía el Carnaval de Cádiz en versión solemne.

En la pantalla no había un Papa, ¡había una docena! Y entre bola y bola, desfilaba todo el universo cinematográfico: desde Darth Vader comprobando su décimo hasta personajes de Star Wars (que para el caso es lo mismo, pero con más sables láser). Sinceramente, creo que Loterías y Apuestas del Estado debería dejarse de protocolos y montar directamente una chirigota.

La Diosa Fortuna y el "Bajío" Colectivo

En la mitología romana, Fortuna es la diosa de la suerte, pero ese día debió de quedarse atrapada en un atasco en la M-30. Está claro que la señora no tiene buen "fario", porque por mucho que Federico y Felipondia invocaran a los astros, allí no cayó ni una pedrea para pagar el café.

Mis pobres amigos se pasaron la noche a la intemperie, aguantando un frío que habría hecho tiritar a un pingüino en el Ártico, alimentándose a base de bocadillos de mortadela y vasitos de café aguado que sabían a rayos. Cuando abrieron el Teatro Real, entraron con toda la ilusión del mundo, pero salieron de vuelta a Málaga tan tiesos como una mojama. Ni Papa, ni demonio, ni niño de San Ildefonso; lo único que trajeron fue una ojera que les llegaba al ombligo.

"La suerte no es para quien la busca, sino para el que se la encuentra" (y normalmente, el que se la encuentra no lleva un tridente en la mano).

Próxima estación: El Niño

Pero no se vayan todavía, ¡aún hay más! Tras el fracaso del sorteo navideño, llega la Lotería del Niño. Aquí los disfraces ya no sirven (gracias a Dios, porque Federico ya no cabía en el traje de Lucifer). Ahora empieza la verdadera peregrinación mística por las administraciones.

Estamos en esa fase de locura colectiva buscando el número mágico:

  • Que si la matrícula del coche (aunque el coche esté en el desguace).
  • Que si la fecha del aniversario de bodas (como si el día que te casaste fuera garantía de éxito financiero).
  • Que si el número que soñó la tía abuela después de cenar fabada.

 

Dedicatoria para  mis   grandes  amigos  Federico y Felipondia

"Queridos Federico y Felipondia: Vuestra fe mueve montañas, pero vuestra resistencia al frío mueve glaciares. Después de veros de esa guisa en el Teatro Real, solo podemos decir que si la suerte fuera justa, os habría dado el Gordo, el segundo y hasta el reintegro. Pero no sufráis, que si en 'El Niño' tampoco hay suerte, siempre nos quedará el Carnaval de Cádiz, donde vuestro disfraz de Papa y Satanás será, por fin, comprendido y premiado con una buena ración de tortillitas de camarones. ¡A seguir buscando la matrícula del coche, campeones!"

En fin, que si no nos toca, al menos que nos quede la salud... ¡y el buen humor para disfrazarnos de nuevo el año que viene!

Pepe  Aguilar y  que  el  año   2026  nos  traiga  algo   güeno.

 


jueves, 1 de enero de 2026

 


Cumpleaños Infantiles: La Fiesta del Siglo y el Apocalipsis del Bolsillo

¡Qué tiempos aquellos! Los que ya peinamos canas (o los que directamente ya no tienen nada que peinar) recordamos con nostalgia dónde celebrábamos nuestros cumpleaños. En mi época, el evento del año ocurría en el salón de casa o en la cocina de la abuela. El menú era de alta cocina: un plato de patatas fritas (de las que cortaban el paladar), una Fanta de naranja que te dejaba la lengua como la  suela  del  zapato  y la visita estelar de tus primos y algún vecino que pasaba por allí. Eso, amigos, era la gloria.

Pero hoy, en la era de mis nietos, ¡la cosa se ha ido de madre! Ahora no se celebran cumpleaños, se organizan Festivales a  lo   Grande, para menores de 10 años.

El Calendario del Caos

Para empezar, las matemáticas no salen. Si en cada clase hay 25 niños, y sumas primos, vecinos y compromisos, ¡nos faltan fines de semana en el año! Estamos a un paso de organizar turnos dobles con pulserita VIP, como si esto fuera una discoteca de Ibiza a las cuatro de la mañana.

Y luego está el "Vía Crucis" del centro comercial. Todos los sábados peregrinando en busca del regalo perfecto. Los más astutos (o los que ya están al borde de la quiebra) optamos por el bazar oriental de confianza, donde compramos un "detallito" que cuesta lo mismo que un café y que, con suerte, durará entero hasta que el niño llegue al coche.

Crónica de una Boda... ¡Digo! De un Cumpleaños

El otro día me tocó ejercer de "abuelo sufridor" y acompañar a mi nieto a la fiesta de un compañero. Amigos, cuando llegué, busqué la alfombra roja. ¡Aquello no era un salón, era una caseta de feria profesional en pleno recinto ferial!

El despliegue técnico me dejó temblando:

  • Orquesta en directo: Supongo que para que el cumpleañero, entre sorbo y sorbo de zumo, se marcara un pasodoble o un solo de batería.
  • Parque de atracciones privado: Camas elásticas, toboganes kilométricos y malabaristas que hacían que el Circo del Sol pareciera una función de colegio.
  • El Oasis del Adulto: Una barra de licores con su barman y todo. Porque claro, ver a 30 niños gritando en un castillo hinchable solo se aguanta con un Gin Tonic en la mano.
  • Zona de "Relax": Sofás de cuero para que los padres socializaran, comentaran el IBEX 35 y fingieran que no estaban contando las horas para volver a casa.

El Listón en la Estratosfera

De camino a casa, mientras mi nieto dormía la "mona" de azúcar, yo solo podía pensar: ¿Qué será lo próximo? A este ritmo, la puesta de largo de los 18 años va a ser en la Estación Espacial Internacional y para la boda vamos a tener que alquilar la Vía Láctea entera (con catering de Marte incluido).

Al ver el parking lleno de coches de alta gama, me pregunté si el cumpleañero era el hijo de un jeque o si los padres acababan de firmar una hipoteca a 40 años para pagar los globos de helio.

En fin, son los nuevos tiempos. Mucho aparentar, mucha competición fiestera y mucha tarjeta de crédito echando humo. Yo, qué queréis que os diga... me sigo quedando con la Fanta de naranja y el sándwich de Nocilla. ¡Eso sí que era vivir al límite!

 Guía de Supervivencia para Abuelos: Cómo sobrevivir a un "Cumple-Evento" y no morir en el intento

Si te han encasquetado la misión de llevar al nieto al evento del siglo, no entres en pánico. Sigue estos pasos estratégicos:

1. El Reconocimiento del Terreno (La Operación Búsqueda)

Nada más entrar, ignora los castillos hinchables y las máquinas de burbujas. Tu objetivo es uno solo: Localizar la "Zona de Seguridad" (la barra de los adultos). * Consejo: Si ves que solo hay zumitos de piña, empieza a fingir un ataque de tos para que alguien te ofrezca "algo más fuerte" por prescripción médica.

2. El Camuflaje Social

Te encontrarás con otros padres y abuelos que parecen sacados de una revista de moda.

  • La Táctica: Si alguien te pregunta a qué te dedicas o qué opinas de la educación Montessori, responde con una frase ambigua como: "Yo soy de la escuela del bocadillo de mortadela y el cachete a tiempo, y fíjate qué bien he salido". Eso suele terminar la conversación rápido y te deja libre para volver a por los canapés.

3. El Equipo de Emergencia (Kit de Supervivencia)

En tu bolsillo o bolso no pueden faltar:

  • Tapones para los oídos: Para cuando la orquesta decida tocar "Baby Shark" en versión heavy metal.
  • Un cargador de móvil: Porque vas a hacer tantas fotos de compromiso que la batería se agotará antes de que saquen la tarta.
  • Gafas de sol: Fundamentales para echar una cabezadita discreta mientras el animador disfrazado de dinosaurio intenta que todos bailen la Conga.

4. La Gestión del Regalo

Si el regalo que llevas es del "chino" y ves que el cumpleañero está abriendo un iPhone o un poni de verdad, aplica la técnica de la distracción.

  • Suelta el paquete en la montaña de regalos, mézclalo bien en el fondo y asegúrate de que la tarjeta de "Felicidades" se caiga "accidentalmente". Si nadie sabe que es tuyo, no hay pruebas del delito.

5. La Retirada Estratégica

En cuanto veas que el primer niño empieza a llorar por el exceso de azúcar o que el castillo hinchable empieza a desinflarse, es tu señal.

  • Agarra al nieto (asegúrate de que sea el tuyo, que con tanto disfraz es fácil confundirse), di que "la abuela ha hecho cena" y huye hacia el parking antes de que alguien sugiera abrir el karaoke.

Nota para el abuelo: Recuerda que cada minuto que pases allí es un punto extra para el cielo. Si sobrevives a tres de estos seguidos, tienes derecho a elegir el destino de las próximas vacaciones familiares (y que no haya niños cerca, por favor)

.Pepe  Aguilar

 

¿Luces, triangulos o  el  pirulo V16  ? El  Kit de  supervivecia 2026

¡Preparaos, amigos! La fiesta ya está montada y el banderazo de salida es este 1 de enero. Agarraos los bolsillos (si es que os queda algo dentro), que vienen curvas de las que marean solo de mirar la cuenta corriente.

Un viaje por la "iluminada" historia vial

¿Os acordáis de aquellos tiempos maravillosos? Si tenías una avería o te quedabas tirado, ponías las luces de posición y todo el mundo entendía que estabas ahí, más quieto que una estatua de sal. Pero claro, como todo tiene que cambiar "para mejor" (según los que mandan desde su despacho con chófer), aparecieron los famosos triángulos fluorescentes. Un invento de un señor muy listo que nos obligaba a jugarnos el físico caminando por el arcén como si estuviéramos desfilando en una pasarela de "Misión Imposible".

Y así hemos llegado a diciembre de 2025. Pero ojo, que ahora los "expertos" han decidido que lo moderno es volver al pasado. Nos venden la señal V-16 como la revolución del siglo, ¡cuando es lo que llevaban los coches en las pelis de Al Capone! Solo falta que nos den un sombrero de ala ancha y una metralleta de juguete con el kit de seguridad.

El drama del "Pirulo" vs. El Sol (y el precio de joyerí­a)

El otro día, un bombero en la tele soltó la verdad universal: "¡No tiréis los triángulos!". Y tiene más razón que un santo. Porque vamos a ver, señores ingenieros de la NASA: ¿quién narices ve una lucecita parpadeante bajo un sol de justicia a las tres de la tarde? ¡Nadie! Con un sol deslumbrante, la V-16 tiene menos visibilidad que un político en campaña después de las elecciones.

Y hablemos del precio, porque esa es otra. Antes, por cuatro duros tenías tus triángulos que duraban más que una tortuga. Ahora, la dichosa lucecita con "conectividad" cuesta como si llevara dentro un diamante de Tiffany. ¡Que es un trozo de plástico con una pila, por Dios!

¿Techo de aluminio? ¡Saca el pegamento!

Y aquí viene lo mejor: los coches modernos. Ahora resulta que los hacen de aluminio, fibra o materiales espaciales para que pesen poco. ¿Cómo piensan que vamos a pegar el imán de la V-16 en un techo que no atrae ni las ganas de trabajar?

  • ¿Llevamos un bote de Pegamento Imedio o cinta americana en la guantera?
  • ¿O saco el brazo por la ventanilla aguantando el "pirulo" como si estuviera ofreciendo una bandeja de canapés hasta que llegue la grúa?

El negocio del siglo: Geolocalizados y multados

Entre las ZBE (Zonas de Bajas Emisiones, o mejor dicho: "Zonas de Bajas Existencias en tu cuenta") y la V-16, nos están preparando un año de infarto. Y no te pierdas la letra pequeña: yo compré una V-16 homologada hace un tiempo, pero ¡sorpresa!, resulta que no tenía geolocalización. Me la tuve que comer con patatas. Ahora tiene que llevar un chip para que la DGT sepa hasta si te has parado a echar un cigarro o a buscar espárragos.

Lo han explicado con menos interés que el que se le pone a una bolsa de pipas vacía, pero está claro quién se va a forrar con el inventito de marras. Y como te pillen sin la lucecita de marras conectada al satélite de Elon Musk, la multa te va a brillar más que la propia baliza.

En resumen: Mi consejo es que, si os quedáis tirados, encendáis todo lo que tengáis a mano: las luces, la baliza, los triángulos, una bengala de náufrago... y sobre todo poneos a rezar. Porque entre lo que cuesta el invento y lo que te puede caer de multa, casi sale más barato dejarle las llaves puestas al coche y volver a casa en patinete.

¡Feliz y "geolocalizado" 2026 a todos!

Pepe Aguilar

miércoles, 17 de diciembre de 2025

 


Los perfumes que harían temblar a Rambo

         De la estantería del baño al Amazonas:                                                                                             

Pues sí, amigos, la Navidad ya está asomando el hocico a la vuelta de la esquina. Ese momento de encuentros familiares (algunos más deseados que otros), de ponerse "morao" a langostinos y de que los "cocinillas" de la casa se vengan arriba creyéndose Ferrán Adrià por echarle un chorreón de Módena hasta a los polvorones.

Pero, ¡ay, los regalos! Ahí tenemos esa amalgama de ideas para quedar bien con el cuñado. Y entre todos los paquetes, hay uno que me tiene "ojiplático": los perfumes. Porque, tras ver los anuncios de la tele, me he dado cuenta de que yo no compro una fragancia, ¡compro un seguro de vida con superpoderes!

Hasta ahora, los simples mortales no sabíamos los dones ocultos que escondían estos frasquitos. Fíjense en las colonias para caballeros. Yo pensaba que eran para oler a pino o a madera, pero no... Son para comandos de las fuerzas especiales o amazonas del asfalto.

Hay un anuncio donde sale un "zagalón" que se tira desde un acantilado a dos mil metros de altura (así, sin paracaídas ni vergüenza) y, cuando cae al agua, la colonia es tan potente que aparta a los tiburones, a las ballenas y hasta a los cobradores del frac. El tío nada entre cetáceos con una parsimonia que ya quisiera yo para cruzar la calle un lunes. Yo, por si las moscas, seguiré nadando donde el agua me llegue a los tobillos; que no me fío yo de que a un bicho de veinte toneladas le guste mi "Eau de Toilete" y decida que soy su postre favorito.

En mi próxima visita a la perfumería voy a preguntar: "Oiga, ¿tiene algo que espante a las medusas, a los erizos o a los peces araña?". Porque si el frasquito de 50ml me va a costar el sueldo de un mes y un riñón en el mercado negro, ¡qué menos que me haga de escudo magnético!

Y de los perfumes de las señoras, ¿qué me dicen? Eso ya es de cuarto milenio. Sale una muchacha corriendo por el bosque rodeada de una manada de leones y tigres, y ella va tan fresca. No hace falta ser domadora de circo, solo echarte el "Flis-flis" de turno y las fieras se vuelven gatitos falderos que hasta te ayudan a buscar el mando de la tele.

Parece que la tendencia este año es la supervivencia extrema. También hay otro perfume para el desierto, con un mozo aguantando 45 grados a la sombra y disfrutando de la arena como si estuviera en un spa. ¡Agarran más que una suegra en un baile de bodas!

Así que, amigos, si piensan regalar fragancias estas fiestas, pregunten primero qué actividades de riesgo practica el destinatario. Porque hoy en día un perfume no solo te da un aroma inconfundible, sino que garantiza que no habrá bicho viviente que se te acerque, ¡al menos para morderte!

Yo, de todas formas, me iré a la perfumería, pero no me atreveré a tales experimentos. Seguiré con mi colonia fresquita de toda la vida, que para pelearme con los tiburones ya tengo bastante con los atascos y los precios de la luz.

Si   pensáis  regalar  colonia  o  perfumes  os  doy  una  pequeña  idea: "Para que este año huelas de maravilla y, de paso, si te cruzas con un tiburón en la piscina o un león en el supermercado, ¡que sepas que vas protegida! Disfruta de tu perfume con 'superpoderes'.

¡Feliz Navidad!"

¡Felices fiestas a todos y que el único bicho que se os acerque sea el espíritu navideño!

Pepe Aguilar

 

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

 

El “Trueque Callejero” y la Resurrección de los Aficionados:                                                           ¡La Economía del Contenedor!

¡Hola, amigos! Se aproxima la Navidad, esa época mágica donde el espíritu se eleva y... el bolsillo se desinfla a velocidad supersónica. El gran rompecabezas de los regalos solo tiene dos soluciones: o aflojarse la cartera con la gracia de un millonario o darle un buen meneíto a la tarjeta de crédito hasta que eche humo.

Claro, lo más típico es peregrinar a los grandes almacenes, ese templo del consumo donde, con total certeza, descubres y compras justo lo que NO sabías que necesitabas. Pero, ¡un momento! Para los más ahorradores (o los que tienen el saldo en números rojos), una vueltecita por el bazar chino de la esquina puede alegrarles el día sin provocarle un ataque de pánico a la cuenta bancaria.

Pero hablemos del verdadero héroe de esta historia: “El Trueque.”

 Definición para Despistados: El trueque es el intercambio directo de bienes y servicios por otros bienes y servicios, sin la molesta intervención del dinero, ese intermediario de valor que nos mira con desprecio.

El Origen: Cuando el Dólar no Existía (¡Qué Tiempos!)

Se estima que esta maravilla económica se originó hace unos 10.000 años (o sea, diez milenios). En aquellos tiempos, si querías un hacha, dabas un conejo. ¡Era lo que había! Y funcionaba.

Pero ahora, en pleno siglo XXI, el trueque se realiza de una forma... ¡muy diferente! Hablamos del Trueque Callejero Espontáneo y Anónimo entre completos desconocidos, una danza silenciosa de objetos que buscan una segunda oportunidad.

 Los Contenedores de Basura: El Mercadillo Premium

Hasta hace no muchos años, rebuscar en los contenedores era una tarea exclusiva de los más necesitados, que buscaban principalmente comida o artículos de primera necesidad. Los tiempos cambian, amigos.

Hoy en día, sí, siguen existiendo los más necesitados. Pero, ¡oh, sorpresa! También vemos a gente muy bien vestida frenando sus relucientes coches al pasar junto a un contenedor. ¿El motivo? ¡El tesoro! Muebles de cambios de decoración, una lámpara con un ligero fallo en el cableado, adornos de todo tipo... ¡El éxtasis del consumo sostenible e involuntario!

Y ahí es donde entran nuestros queridos “Manitas-Restauradores”.

Estos artistas del bricolaje son capaces de coger una mesita de noche con cojera y transformarla en un joyero vintage, una estantería chic o, qué sé yo, ¡un dispensador de secretos! No solo le dan una doble vida (y a veces, una vida mucho mejor) al mueble, sino que, de paso, nos revelan la otra gran estrategia de ahorro.

El Regalo de Navidad más Original

Ese señor o señora Manitas-Salvador agarra su joyero rescatado, lo lija con la paciencia de un monje, le da una pátina art-decó y, ¡tachán! Lo envuelve en papel de celofán con un lazo de seda, deseándote unas felices fiestas con una sonrisa.

Todo de lo más original y, lo más importante, ¡gracias al famoso “Trueque Secreto y Anónimo”! Nunca se supo su procedencia (ni falta que hacía), solo que un día estaba pidiendo a gritos ser adoptado.

Así que, amigos, ¡echen mano a la imaginación! Seguro que se ahorran unos eurillos y, además, sorprenden a los agraciados con un regalo que tiene más alma que toda la sección de menaje del hogar. Los tiempos que corren son difíciles y todo va encareciéndose, salvo la bondad (o la desesperación) de tirar algo a la calle.

Yo, con mis amigos, me voy ahora mismo a hacer el recorrido del "trueque". A lo mejor me encuentro con la grata sorpresa de aquel mueblecito que dejé hace meses porque los cajones se encasquillaban. En fin, no sé si recuperarlo o ver quién será el próximo "truqueado".

¡Feliz Navidad! Pepe Aguilar