Fardar de Marca con 'Alta Costura' de Tira y Afloja
Cuando uno se pasea por la Costa Mediterránea, además
de deleitarse con el azul glorioso del mar y gozar de sus playas de postal, se
topa con un fenómeno sociológico digno de estudio, especialmente en los paseos
marítimos: la pasarela del "Top Manta".
Estos mercaderes, ya mundialmente conocidos, nos ofrecen una
variedad de productos de las marcas más Premium... en su versión
"fotocopia a color", también conocida cariñosamente como copia o
falsificación.
Aquí viene lo verdaderamente jugoso. Uno empieza su stroll
playero y, ¡zas!, aparece un espécimen luciendo un cinturón que parece
Dolce & Gabbana. El portador, con ese aire de "mira qué nivel",
empieza a fardar con una seguridad pasmosa. Y el resto de los mortales,
por aquello de la discreción (o la cobardía), nos limitamos a admirar lo
"bonito" sin atrevernos a soltar la pregunta clave: "¿Es
original, o lo has conseguido en el outlet del paseo marítimo?"
El verano transforma el paseo en el bulevar predilecto, una
especie de alfombra roja donde turistas y locales actuamos como críticos de
moda involuntarios, husmeando cada modelito.
¡Y vaya si husmeamos! Es una sucesión de copia tras copia.
Los originales, asumimos, están solo en los escaparates de lujo, reservados
para aquellos con "billetes a tuti plen". Aunque, seamos
sinceros, también están los que presumen de marcas falsas y, para disimular su low
cost disimulado, sueltan la excusa universal: "Lo llevo por si me
roban el auténtico." ¡Claro que sí, campeón!
El caso es que nos pasamos la tarde pasando revista. Y el
espectáculo no tiene desperdicio, sobre todo cuando observas a los futuros
clientes del "Top Manta" regateando como si estuvieran
cerrando la compra de un camello en el zoco de Marrakech. ¡Hay que defender ese
descuento en el reloj de cuarzo "Rolex"!
Ahora, imaginen esto: una cámara detectora de copias
instalada en el paseo marítimo. ¡Sería el reality show del verano! Ver
cómo la máquina para a una dama o un caballero, le obliga a entrar en una
cabina portátil y le pide (con voz de robot) que se desprenda de todo lo que
lleva puesto porque "Error 404: Autenticidad no encontrada".
En fin, las copias o falsificaciones están aquí para
quedarse. Y no solo por su precio. Es porque fardar con trapillos que
brillan mucho o con abalorios supuestamente dorados es la gran atracción de
muchos viandantes, o como yo los llamo, los "señoritos de
pacotilla". ¡Que viva el glamour de imitación!
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